PREGUNTA:
¿Es pecado que un hombre soltero y una mujer soltera se queden a solas en la misma casa sin estar casados? Además, ¿cuál es el dictamen religioso sobre que otra persona les entregue a sabiendas una casa?
RESPUESTA:
Nuestro Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:
«Os prohíbo entrar donde están las mujeres (que no estén acompañadas por un mahram)». Ante esto, un hombre de los Ansar preguntó: «¡Oh Mensajero de Dios! ¿Qué dices sobre los parientes varones (del esposo, distintos de sus padres e hijos)?». El Mensajero de Dios respondió: «La privacidad (halvet, quedarse a solas) con ellos es la muerte». (Bujari, Nikah, 112; Muslim, Salam, 20 [2172]).
Dios Altísimo ha dicho con respecto a las mujeres:
«Y di a las creyentes que bajen la mirada y mantengan su castidad, y no muestren sus adornos salvo lo que exteriormente sea visible. Que cubran sus pechos con sus velos y no muestren sus adornos excepto a sus esposos, sus padres, los padres de sus esposos, sus hijos, los hijos de sus esposos, sus hermanos, los hijos de sus hermanos, los hijos de sus hermanas, sus mujeres, sus cautivas, los sirvientes varones libres de deseo sexual o los niños que no tienen conciencia de la desnudez de la mujer…» (An-Nur, 24:31).
De acuerdo con esto, una mujer solo puede sentarse y descubrirse la cabeza ante los hombres mencionados anteriormente. Aquellos que queden fuera de esta lista, aunque sean parientes, son considerados ajenos (no mahram), y una mujer no puede descubrir sus partes privadas ante ellos ni quedarse jamás a solas con ellos en un lugar cerrado. Sin embargo, no está prohibido hablar o saludarse con ellos en lugares públicos. Puede presentarse ante estas personas vistiendo ropa acorde al hiyab (tesettür).
Así como los musulmanes deben evitar lo prohibido (haram), también deben evitar los caminos que conducen a ello. Al prohibir especialmente los grandes pecados, Dios Altísimo ha ordenado: «no os acerquéis a ellos» o «manteneos alejados de ellos».
Con respecto al adulterio, Dios ha dicho:
«Y no os acerquéis al adulterio. Porque es una aberración y un pésimo camino» (Al-Isra, 17:32).
No acercarse solo es posible poniendo distancia de por medio; por lo tanto, los medios que conducen a la corrupción (mefsedet) también están prohibidos religiosamente. Que una tercera persona entregue a sabiendas su casa a tales individuos se considera facilitar el entorno para su pecado, por lo que constituye un pecado y un apoyo a la transgresión. A este respecto, Dios Altísimo ha dicho:
«Quien interceda por una buena causa obtendrá una parte de ella, y quien interceda por una mala causa compartirá su responsabilidad. Dios vela por todas las cosas» (An-Nisa, 4:85).
«Cooperad en la virtud y la piedad, y no cooperéis en el pecado y la transgresión» (Al-Ma’idah, 5:2).





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